Silvina Pennella: Covid y violencia de género. Doble pandemia, doble amenaza

Buenos Aires-Argentina (Por Silvina Pennella(1).- La pandemia de Covid-19 no solo transformó -intempestiva y drásticamente- nuestras vidas cotidianas, sino que también tornó evidente el apremio de otra pandemia en las sombras, la violencia de género. Esta otra pandemia que nos azota y que se cobra la vida de cientos de miles de mujeres es un fenómeno estructural y global, consecuencia de la prevalencia de una cultura patriarcal que construye relaciones jerárquicas y asimétricas de poder entre los géneros que perpetúan la subordinación y el sojuzgamiento de las mujeres y las diversidades. Las respuestas al Covid-19 determinaron, de modo general en casi todos los países, medidas de aislamiento social en nuestros propios hogares como una forma de protección frente a la amenaza del virus. Pero para miles de mujeres que sufren violencia este confinamiento obligatorio lleva implícito un enorme peligro porque justamente los hogares son el lugar de mayor amenaza y riesgo, donde las mujeres quedamos indefensas y a merced de los abusadores.  El resultado fue un incremento alarmante de femicidios y denuncias de violencia durante estos meses de confinamiento. Esta situación exige de todas las jurisdicciones del país la adopción de medidas urgentes que pongan a disposición de las víctimas los recursos específicos y el apoyo económico que el desafío de esta doble pandemia nos impone. Como sostiene la ONU, todos los gobiernos deben hacer de la prevención y la gestión de  la violencia contra las mujeres una parte fundamental de sus planes de respuesta frente al Covid 19. Pero además de la violencia, la pandemia ha exacerbado la matriz de desigualdad estructural existente impactando y menoscabando fuertemente el ejercicio de los derechos de las mujeres. La discriminación, la reducción de la actividad económica, la pérdida de ingresos, el incremento de la informalidad y la pobreza agrava los ya alarmantes niveles de desigualdad tornándolos más intolerables que nunca. A ello se suma la sobrecarga que nos imponen las tareas de cuidado no remunerado como consencuencia del traslado de diversas actividades -como la educación de les hijes o el teletrabajo- al ámbito de la unidad familiar durante el confinamiento, cuidados que recayeron invariablemente sobre nosotras, sumándonos cuotas extras de sobreexigencia y presión así como un mayor coste físico y emocional. Con este escenario se torna imperioso que la gestión del Covid-19 incluya políticas específicas con perspectiva de género y derechos humanos que tengan como norte combatir los nudos estructurales de desigualdad. Para ello, los gobiernos deben asegurar la incorporación de la perspectiva de género en las políticas macroeconómicas, de protección social y de empleo de mujeres de corto y mediano plazo, de modo de garantizar un piso básico de ingreso y seguridad alimentaria así como políticas que propicien formas mas equitativas de distribución del tiempo y de los cuidados no remunerados. Todo ello exige necesariamente la movilización y asignación de recursos públicos suficientes que permitan minimizar un impacto desproporcionado de esta crisis. Sabemos que la salida de la pandemia nos pondrá frente a escenarios complejos. Debemos trabajar para impedir que se incrementen las brechas de género ya existentes y evitar que el costo de la crisis recaiga una vez más sobre las mujeres.

(1) Silvina Pennella- Secretaria General-Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires- Email:silvinapennella19@gmail.com​

 

 

 

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