Salta - Argentina: jueves 02 de diciembre 2021 10:23 hs.
Silvia Guzmán Coraita: Varados en el exterior sufren las malas políticas del Gobierno.

Silvia Guzmán Coraita: Varados en el exterior sufren las malas políticas del Gobierno.

BsAs/Argentina (Por Silvia Guzmán Coraita (1).– “La libertad es algo precioso, tan precioso que debe ser racionada cuidadosamente”, dijo en algún momento el líder comunista, Vladimir Lenin. Y esto, es lo que está haciendo el Gobierno. Restringir de a poco la libertad de cada ciudadano. Quedó explícito al restringir el ingreso diario de los argentinos que en algún momento viajaron al exterior. Nunca se preguntaron si al prohibirles el ingreso no se les iba a complicar a esas personas su estadía o si tenían los medios para afrontar dicha situación. El Gobierno por medio de un decreto de necesidad y urgencia improvisado y escrito a las apuradas prorrogó el cierre de fronteras con varios países y redujo el ingreso de ciudadanos argentinos que retornaban al país de 2000 a 600 por día. Según las cifras informadas por Migraciones en junio  salieron del país 44.242 personas. De ese total, 26.528 (60 por ciento) viajaron por turismo. El resto, lo hizo por trabajo, residencias, estudios y mudanza, entre otros rubros. Por esta medida miles de personas se  enfrentaron a diferentes situaciones, la más alarmante fue la dificultad para alojarse en el país donde se encuentran. Quedaron sin certeza de fecha de regreso, angustiados, y  muchos sin dinero, ni comida. El Estado los dejó a la deriva. No solo eso, sino que pareciera castigarlos por haberse ido del país. Los tildó de irresponsables. “Los que viajan van a traer la variante Delta”, dijo Florencia Carignano, directora nacional de Migraciones, quien agregó: “Los que están de vacaciones seguramente se van a poder quedar unos días más. No es tan grave como sí lo es el ingreso de la variante”. Muchas frases repercutieron durante esta semana en mi cabeza. Sobre todo de líderes autoritarios, que se reflejan en las prácticas autoritarias de este gobierno. Una de esas frases es del dictador Stalin: “La nuestra es una causa justa. El enemigo debe ser derrotado. La victoria será nuestra”. Los enemigos son aquellos que se fueron al extranjero, aquéllos que decidieron vacunarse en Miami, aquellos que viajaron por una beca de estudio, aquellos que quisieron tomarse unas vacaciones para visitar a un amigo, familiar o conocer un lugar. También difundieron los motivos por lo que cada ciudadano viajó al extranjero. De esta manera, alentaron a los que se quedaron en el país, a tener una mirada de condena con aquel que se fue, ya sea porque se fue a vacunar afuera o porque podría contraer la nueva variante. Una vez más, el gobierno culpó a los otros de sus propias ineptitudes: como la de no comprar vacunas, o mantener en las heladeras un stock considerable (4,5millones de vacunas) a la espera de quién sabe qué. No es culpa de los argentinos que el gobierno no haya comprado las 13 millones de vacunas de Pfizer, por cuestiones, que aún hoy, son muy poco claras. “No se puede ir por encima de la constitución”, dice el economista Manuel Adorni a TNA, y agrega que “todos puede entrar y salir del país libremente. La gente viaja por un montón de razones: turismo, estudio, cuestiones médicas y también viajan mercaderías (existe una denuncia sobre la pérdida de cinco córneas de donantes que debían llegar desde Estados Unidos). Es parte de la libertad, que uno pueda viajar. Avasallan la libertad de cada uno. Es algo inconstitucional y fuera de la ley. Encima las líneas aéreas no se hacen cargo porque es un problema del país”. Y lo peor de todo dice el economista es que “no  se controlan todas las fronteras. Todo me parece ser una gran improvisación. Claramente  lo hicieron para que la gente no se vaya para las vacaciones de invierno”, anunció Adorni. Parece que sienten odio por los argentinos que se fueron. De manera sutil lo dicen: “Ellos no son la patria”. El populismo autoritario siempre necesita tener un enemigo a la vista. En un momento fueron los runners, después las mamis del chat, luego los que quisieron abrir sus negocios para trabajar, ni hablar de los dueños de los gimnasios, y ahora son los viajeros. Desde el gobierno insisten en no llamarlos “varados”, porque según algunos funcionarios, que quieren minimizar la situación, dicen que pueden regresar pero no en la fecha que ellos libremente eligieron. Deberán esperar el turno que les toque. Mientras tanto, que se las arreglen como puedan. Lo dejó muy en claro una exmodelo, Úrsula Vargués en Twitter, quien escribió: “No hay varados, hay gente de mierda”, y agregó “45 mil la grasa que nos sobra, “quedate lavando platos en Miami. Y no se te ocurra volver”. El exministro de seguridad de Santa Fé, Marcelo Saín dijo en su momento: “No solo traemos a estos chetos en aviones, sino que usamos los testeos en ellos”.  A todo esto, meses atrás, el ex ministro de Salud dijo: “Mucho de lo que está pasando hoy es por hacer asados, juntadas y mateadas”. Es demasiado claro el tono hostigador del discurso del gobierno. Y también es clarísimo su postura “has lo que digo pero no lo que hago”. Lo podemos ver en la reciente aparición de Guillermo Moreno, exsecretario de comercio, en un acto político sin ningún protocolo de distanciamiento.La medida de restringir los vuelos de regreso no es convincente en materia sanitaria y va a generar  otros problemas, que por supuesto no van a estar  previstos: como el faltante de distintos insumos importados. La medida de restringir los vuelos de regreso no es convincente en materia sanitaria y va a generar  otros problemas, que por supuesto no van a estar  previstos: como el faltante de distintos insumos importados. Se está poniendo el foco solo en la llegada por vía aérea, sobre todo hacen hincapié en los vuelos que llegan desde Estados Unidos, ya que es un destino elegido por argentinos para vacunarse, y no en algunos pasos de frontera, particularmente con Brasil, Paraguay y Bolivia. Donde no hay ningún control. Continúa la maldita costumbre de señalar al que piensa distinto. En este caso al que decide viajar. Parece que no se es ciudadano argentino si no vivis del Estado. Como ejemplo tenemos a Formosa, Chaco, Santiago del Estero o Santa Cruz. El presidente, Alberto Fernández, piensa que es el padre de los argentinos. Dice a todos lo que tienen que hacer. Pero él y sus funcionarios hacen todo lo contrario. Una vez más se está burlando de todos y todas. El kirchnerismo quiere terminar con el enemigo, que es la clase media, la clase pensante. Quiere que desaparezca de una vez por todas. Pero una vez más, ese argentino que vive afuera salió al rescate de aquellos que lo estaban necesitando. Miles de compatriotas y extranjeros pusieron a disposición sus viviendas para alojar a los que quedaron varados. La empresa argentina TurismoCity,  que es un sitio fundado en 2014, dónde se puede buscar vuelos con precios muy accesibles, publicó un comunicado contando la situación de miles de argentinos varados en el extranjero para que todo aquel que pueda y quiere colabore. “Empezamos a recibir muchos mensajes de personas que pedían que los ayudemos y como vimos que iba a ser mucha gente y no lo íbamos a poder hacer, lo que hicimos es poner a toda la comunidad viajera del mundo a que ayude, hospede o brinde comida. Lo publicamos y al instante cientos de personas se anotaron como voluntarios y hay cientos de historias de gente que se encontró”, cuenta Julián Gurkinkiel, co-fundador de TurismoCity a TNA. “Nos impactó la cantidad de situaciones fuertes que las personas nos iban contando. Hay muchas mujeres embarazadas, que si se quedan mucho tiempo varadas van a tener que parir en el lugar donde estén. Hay gente que es insulino dependiente que le está faltando su medicación”, agregó Julián. Volvemos a sufrir la ausencia del Estado y del Gobierno. El ciudadano trabajador y honesto quedó nuevamente desamparado por las medidas improvisadas que tomó el Gobierno. Y es el ciudadano común quien sale al rescate de su par. Es el ciudadano común quien pone el hombro para ayudar al otro. En este caso a los varados en el exterior. “Si yo puedo dar una mano- dice Federico Graziano quien vive en Barcelona- la doy. Tengo un cuarto libre con balcón en el departamento donde vivo. Allí pueden dormir dos personas como mucho porque es chiquito. Sea la persona que sea, yo estoy dispuesto a dar una mano”, dijo Graziano.

(1) Periodista de totalnewsagency.com

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