La Hora en Salta
Sentencia a favor de la Defensora Natalia Buira y puso freno a la furia machista del Juez Víctor Soria.

Sentencia a favor de la Defensora Natalia Buira y puso freno a la furia machista del Juez Víctor Soria.

Salta/Argentina (Por Armando Caro Figueroa (1).- Nuestra Justicia padece la enfermedad burocrática. En su seno, muchos están poseídos por un conservadurismo reacio a tutelar los Derechos Fundamentales; reacio a velar por los valores republicanos, los principios ambientales y las instituciones de la república. Pero el caso de una Defensora Oficial, agredida largamente -nada menos que por un Juez de Familia-, ha sacudido los grises pasillos de tribunales. Para situarnos en el tema, diré que la magistrada agredida es la doctora Natalia BUIRA y el agresor es el doctor Víctor Raúl SORIA que, exhibiendo su doble condición de Juez y de macho salteño, vapuleó, agredió, ninguneó y despreció reiteradamente a la magistrada BUIRA que, sin embargo, dio valiente batalla defendiendo sus derechos de mujer y ciudadana. Quienes conocen los entresijos de Tribunales saben que el Juez agresor (me cuesta un poco enlazar estas dos palabras) dormía tranquilo, confiado en la tupida red que en Salta protege las tradiciones machistas y autoritarias.

Armando Caro Figueroa, columnista.

Sabía, por ejemplo, que las autoridades de la Corte no le dejarían solo. Se sentía a salvo repasando la configuración del vertical Jurado de Enjuiciamiento. Descontaba que la Corte, además de la solidaridad inter machista se inclinaría por él (varón autoritario) antes que por la doctora BUIRA que, desde hace tiempo, incomoda a la Corte con opiniones en favor de las instituciones de la república. Tenía muy presente que los jueces a los que se atreviera a recurrir la doctora BUIRA exhibirían erudición con citas trilladas, con argumentos patriarcales y frases hechas (“in limine”, “agote la vía previa”, “no se parecía violación alguna al orden jurídico”, “lo impide el principio de bilateralidad y la igualdad de las partes en conflicto”, “recurra por la vía que corresponda”), con el propósito de excluir toda rebeldía, de ahogar cualquier disidencia. El Juez agresor venía de saborear la decisión del presidente de la Corte de archivar la causa de Superintendencia, tramitada a espaldas de la doctora BUIRA, por soldados de la causa machista. En su impotencia, la agredida (tras años soportando esta tortura física y sicológica) optó por hacerse acompañar por un abogado, varón, cada vez que debía enfrentarse al bravío Juez dispuesto siempre a exhibir su don de mando ante el personal del jugado, la ciudad, y el mundo. Si. Aunque parezca increíblemente medioeval: Una Defensora Oficial, para contener las furias de un Juez de Familia desbocado, decide hacerse acompañar por un profesional varón. La denuncia de la doctora BUIRA obtuvo -en primera instancia- una acogida parcial, timorata, que ignoraba la perspectiva de género y que situaba en un limbo a los Derechos Fundamentales de nuestra Constitución y Tratados Internacionales. Todo a gusto y paladar de la Salta “distinta”. De la Salta patriarcal, conservadora, machista, morosa. Hasta que aparecieron en escena dos jueces de Cámara (la doctora Verónica GÓMEZ NAAR y el doctor Alejandro LÁVAQUE) y literalmente revolucionaron el orden autoritario. No sólo porque prohibieron al agresor acercarse a la víctima y acceder a su despacho. No sólo porque solicitaron a la Corte de Justicia las medidas adecuadas para tutelar los derechos de la doctora BUIRA. Sino porque, exhibiendo independencia e ilustración, han hecho efectiva la supremacía de la Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales. Han declarado, citando la Convención de Belém Do Pará, que “la violencia contra la mujer no sólo constituye una violación de los derechos humanos, sino que es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y varones, que trasciende todos los sectores de la sociedad independientemente de su grupo étnico, nivel de ingresos, cultura, nivel educacional, edad o religión y afecta negativamente sus propias bases”.
Han concluido su Sentencia con una frase que retumba en todos los pisos de la Ciudad Judicial: “Hoy y aquí (en nuestra Salta) hace falta tomarse los derechos humanos de las mujeres en serio”.

(1) Abogado Laboralista/Autor de “Flexibilidad Laboral”.

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