Rocío Carrillo (Actriz): La Pandemia:Todo por Casi Nada.

Buenos Aires- Argentina (Por Rocío Carrillo(1).- Somos esa flor vistosa y alegre a la que todos gustan observar, pero que al primer viento fuerte se desprende y cae, sin que nada ni nadie puedan hacer lo suficiente para que no resulte dañada. Somos uno de los eslabones más débiles de la cadena, aunque yo diría que nunca estuvimos sujetos a una. ¿O acaso puede que algunos aun crean que la libertad que nos da ser artistas no tiene ningún costo?

Banner de promoción de obra dirigida por Rocío Carrillo.

Todos nos aman y todos nos desprecian, de algún modo. Las cosas no han cambiado tanto, seguimos siendo la puta del barrio y la puta siempre es la primera en caer en desgracia en una pandemia. Seguimos sin pertenecer a nada, aunque nos pongan un Ministerio que reparta un poco de plata por aquí y por allá.

En estos días vemos expresiones culturales virtuales por doquier, cual manotazo de ahogado, como si quisiéramos decir que acá estamos los hacedores culturales, que no nos van a matar tan fácilmente, que el teatro vive también por las pantallas, aunque a la vez muchos sostengamos que “el teatro es teatro en tanto y en cuanto se viva de manera presencial”, “nada de video, eso no es teatro”.

¿Y entonces? A esperar muchachos. ¿Y si se olvidan de que estamos acá, hambrientos de comida y desbordados porque no nos cabe en el cuerpo el deseo de expresarnos artísticamente? Tendremos que recordarles quiénes somos ¿Y si llegamos vacíos, ahogados? Nos volveremos a llenar ¿Y si no llegamos? Es posible que algunos no lleguemos. En toda guerra mueren inocentes, aunque no faltarán los que piensen que “si eran artistas tan inocentes no serían”.

La cultura siempre fue prescindible para quienes manejan la economía mundial y también para los gobernantes, aunque esgriman lo contrario, porque la palabra cultura siempre queda bien en la boca de quien la pronuncie. Pero también es cierto que las expresiones artísticas siempre han sido alimento para el alma de quienes habitan este mundo, entonces me pregunto: ¿si no estuviéramos nos irían a buscar, nos pedirían de rodillas disculpas por tanto maltrato, nos mostrarían la tristeza infinita a la que están siendo sometidos sus corazones?

Rocío Carrillo, columnista.

Pienso en voz alta una respuesta y me surgen más preguntas… ¿Qué pasaría si nos apagáramos en serio, si dejásemos de dar gratis nuestro arte ante la imposibilidad de cobrar por él? Si sólo por un rato pudiéramos contener nuestro desparramo y correr la mirada de ese ombligo que pide ser observado. Sólo por un rato, para ver qué pasa, para ver si notan nuestra ausencia, para ver si nos vienen a buscar.

Hoy, los que pertenecemos a la cultura subterránea, esa que no sale en televisión ni llena teatros en la calle Corrientes, estamos desorientados. ¿Será porque esta vez no podemos protestar contra la política de nadie, porque el enemigo según dicen es invisible o porque quizás el error siempre fue nuestro por dar tanto por tan poco?

Si hay algo de lo que sabemos los artistas es de protesta, pero ya venimos medio rengos de tanta caída y habrá que ver cómo hacemos para disimularla cuando todo esto termine.

Sigo pensando en voz alta y me digo: si siempre nos la arreglamos de una u otra forma, si siempre hicimos oídos sordos a lo que dicen por ahí. Realmente no creo que esta pandemia haya venido a darnos un mensaje y que a partir de ella la humanidad se vuelva más humana, no. Mafalda me hizo pesimista desde pequeña y, a pesar de que para la sociedad no sea un valor sino más bien un defecto, no hay artista que no haya sabido sacar sus mejores frutos de ese pesimismo, es casi un alimento para nuestra creación.  A veces incluso pienso que es nuestro motor, que hacemos tanto por tan poco, porque ya damos todo por perdido y nos queda mucho más que al resto, nos queda el deseo y nos queda el juego.

Somos la puta del barrio, esa flor vistosa, el eslabón más frágil o todo eso junto, pero sin duda siempre “seremos”, con pandemia o sin pandemia. Porque el darlo todo por casi nada puede parecer que nos debilita, pero cuidado, porque en una de esas, quién sabe, nos fortalezca.

(1) Rocío Carrillo, actriz, dramaturga, guionista.

 

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