Realmente hoy me hubiese gustado abordar temas que atañen a la política doméstica, esa de entrecasa. Marcar las diferencias entre el gato y un profesor. Igualmente sirve para demostrar lo que nos espera con gobiernos que promueven los candidatos liberales: José Luis Espert (Despertar), Juan José Gómez Centurión (Partido Conservador Popular)  y Mauricio Macri (Juntos por el Cambio). Ellos, nunca tuvieron jefes y desoyendo la voz de otros y esencialmente del pueblo. Voy a referirme a los países que los medios ocultan este tipo conflictos y tapan todo. No divulgan la verdad. Los militares y policías actúan con total impunidad. No solo como represión, sino que también utilizan la fuerza para torturar y matar a niños, adolescentes y a todo aquel que  se les cruce. Pero un día el pueblo se cansa, y no teme. Y un día el pueblo se levanta y les recuerdan que cada uno de ellos uniformados y políticos están allí gracias al voto y sus impuestos (militares y policías). Los que sobreviven cuentan, logran filmar lo hacen. Todo sale a la luz, Piñera o Lenin Moreno son lo mismo en distintos países. Me quieren meter en la cabeza que ellos no son Venezuela. Deprimente exposición ante las cámaras para tratar de convencer de que existe un enemigo interno o externo que solo ellos ven, alienígenas, que dicho sea de paso le aclaro a la mujer del presidente chileno que esos extraterrestres son padres o madres de familias, estudiantes y trabajadores a quienes denominamos sociedad y cada tanto van a un punto de encuentro preestablecido para elegir a quien va a dirigir el país por un tiempo determinado. La ignorancia nos llevó a creer que el que vive del otro lado de la frontera nos odia. Y nos dimos cuenta que son iguales a nosotros. Tal vez con otra idiosincrasia. Es que los que tienen el poder fáctico lo inculcan para que los pueblos no se unan, no tengan oportunidad de concebir un mismo criterio. Nótese cómo la sociedad chilena protegió a los periodistas extranjeros, no permitiéndoles que sufrieran las consecuencias de los gases o los palazos o balazos. Pero al militar o al policía nada le importa. Ellos arremeten contra quien sea, por gusto nomás. Lo que pretende la derecha que comanda Macri es tener el mismo poder que posee la derecha chilena. No permitir que el pueblo proteste o reclame por sus derechos. Esta última palabra no existe en su léxico salvo para sus beneficios. Ecuador y Chile son los espejos de un futuro mediato en Argentina. Es inminente el avance del terrorismo de Estado y también es inminente que esta vez los pueblos se sublevarán ante este embate.  Seamos conscientes de que los que portan un arma legalmente y poseen una chapa identificatoria fueron educados de una manera en las diferentes academias. Inculcan el odio hacia el civil. Es que si fuera de otra manera jamás acatarían órdenes y  los lleve al menos al diálogo con la sociedad. Hacen creer superpoderosos. He ahí el defecto, tanto del Estado como quien recibe las instrucciones, necesitan que acaten y no piensen. Un ser pensante iría en contra de sus intereses.  Veamos lo que sucede en otras latitudes y veremos lo que nos espera. Seamos realistas y no creamos todo lo que nos dice quien representa al poder económico, que al fin y al cabo solo busca complementar con el poder político y acentuar aún más el dominio sobre el pueblo. Sepamos elegir para evitar tener miedo al futuro. Que la suma de todos los factores al final de cuentas jamás sea la suma de todos los miedos. Que así sea.
(1) Alcides Balbuena, Militante del Partido Justicialista, Buenos Aires, Argentina.

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