Nicolás Honigesz: El Pueblo Chileno Jamás Será Vencido.

Buenos Aires- Argentina (Por Nicolás Honigesz(1).– Chile inicia un proceso para reescribir su propia historia. El domingo 25, se llevo acabo el plebiscito para aprobar una nueva constitución en Chile con una participación de 7.562.173 electores. El mayor número de votantes en los 30 años de democracia en Chile. Un triunfo inapelable y contundente del pueblo. El 78,3% sobre el 21,73% dijo sí a la reforma constitucional para cambiar la  constitución impuesta por la dictadura de Pinochet en 1980,responsable del golpe al socialista Salvador Allende y convirtiéndose en una de las dictaduras más largas (1973-1990) y violentas de Latino-américa.

Nicolás Honigesz, columnista.

La constitución impuesta por el dictador militar, blindó a los sectores del poder económico, al ejército y selló los cimientos para un modelo neoliberal. También en el plebiscito el 79% aprobó que el órgano que debe redactar la nueva Constitución sea la “Convención Constitucional” -con todos los miembros que deben ser elegidos en elecciones. Los comicios de los convencionales constituyentes se realizará el 11 de abril de 2021 junto con las elecciones municipales y gobernadores regionales. La vanguardia feminista en marzo de este año el movimiento feminista en Chile conquistó de forma histórica la aprobación de la reforma constitucional para establecer la paridad en la Convención Constituyente. Es decir que Chile será el primer país del mundo en tener una Nueva Constitución bajo la paridad de género. Karina Nohales, vocera de la Coordinadora 8M, explicó que ahora uno de los mayores retos es escoger a “mujeres dispuestas a defender lo que han sido las demandas históricas del movimiento”. Más de 20 organizaciones feministas emplazaron a los partidos políticos a través de una misiva que exige incluir candidatas feministas independientes en sus listas junto con demandas que en la discusión constituyente se defiendan cinco ejes: enfoque de género en todos los debates, que la paridad se plasme en todos los órganos del Estado, garantía a los derechos humanos de las mujeres, generación de mecanismos democráticos para una real participación de la ciudadanía y el reconocimiento de los trabajos de cuidados. No es por 30 pesos, es por años la protesta de un grupo de estudiantes por la suba del transporte saltando los molinetes y la represión de los carabineros fue lo que encendió la mecha de un emergente y punta del iceberg donde nacen, anidan y viven las desigualdades cotidianas que se sustenta en sectores históricamente movilizados sobre causas que se han impregnado en las mayorías como la demanda por la educación y la salud pública, la modificación del sistema privado de pensiones, (“No + AFP”) el aborto seguro, legal, y gratuito, la movilización mapuche e indígena y otras. La Asamblea Constituyente resultó ser una demanda con la suficiente profundidad para disputar las entrañas del modelo neoliberal chileno. Lo masivo y sostenido de las manifestaciones con los cientos de cabildos y asambleas en todo el país dan cuenta del desarrollo y del poder popular. El aparato represivo de las fuerzas de seguridad intacto desde la dictadura fueron responsables, de más 4000 violaciones de Derechos Humanos, mas de 163 manifestantes fueron víctimas de lesiones y mutilaciones oculares de parte de los carabineros en las manifestaciones. Las organizaciones sociales denuncian que al menos se cometieron 40 asesinatos y que los comicios del domingo se realizaron con mas de 300 presos políticos. La Asamblea Constituyente puso en relieve la falta de la legitimidad y representación de las estructuras tradicionales. El presidente Sebastian Piñera había declarado hace un año con las primeras manifestaciones “Chile está en guerra”. El pueblo y las nuevas generaciones con los jóvenes a la cabeza y en la primera linea en una lucha histórica pusieron de rodillas no sólo a un gobierno, sino a modelo económico y todo su andamiaje; hoy la estrategia de las estructuras tradicionales de los partidos políticos, caducas y rancias intentan negociar su rendición como Pinochet para una salida decorosa y con el menor costo posible para ese pequeño sector y esa casta que vive en detrimento de las grandes mayorías. La nueva Constitución no es solo la plataforma que permite aglutinar esas luchas diversas, es también una metáfora del momento político chileno con una presión social que obliga a iniciar un proceso constituyente. El desafío es instalarse y dar disputa, sacudir y perforar las estructuras tradicionales institucionales del sistema social y económico de la Dictadura. El pueblo chileno ha escrito una nueva página para recuperar y validar derechos democráticos y esenciales del pueblo que deberán plasmarse en la construcción de la nueva constitución que deseche la constitución de 1980 y sus posteriores modificaciones que desconocen los pueblos originarios, los derechos de los y las niñas, del agua, la tierra etc. Se ha dado un gran paso, poder avanzar en la lucha por el reconocimiento plurinacional del Estado, con devolución de las tierras ancestrales y el cese de persecución a las comunidades Mapuche que la perspectiva de género sea realidad y trasversal en todos los ámbitos, que la salud y la educación sean gratuitos en todos sus niveles, que la jubilación sea un derecho garantizado por el Estado de manera gratuita; que los derechos laborales sean una realidad sin precarización ni flexibilidad. La canción “El Pueblo Unido Jamás será Vencido” himno de la resistencia chilena fue un grito unísono y un aprendizaje hecho práctica con las oleadas callejeras y las gargantas del pueblo que dieron vuelta el viento.

(1) Periodista Información Internacional/Comunicación y Redes Sociales CTA A/Tel: +54911 30232043.

 

 

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