Laura Rojas: La igualdad de género es fundamental para disminuir la violencia contra las mujeres.

Rawson-San Juan-Argentina (Por Laura Rojas (1).- A pesar de los avances en cuanto a ámbitos de debate, sanción de importantes normativas e implementación de políticas públicas  que tienden a proteger y desarrollar a la mujer en las distintas dimensiones de la vida, la violencia de género sigue engrosando las estadísticas en Argentina, siendo la manifestación más grave de las desigualdades entre mujeres y hombres.

En un contexto de emergencia sanitaria con medidas de aislamiento social, se observa con absoluta tristeza que desde el 12 al 30 de Marzo se han sucedido 12 femicidios. Y si observamos el número fuera de este contexto de cuarentena,  se han registrado más de 40 femicidios en los 2 primeros meses del 2020. Cantidad de preguntas casi sin respuestas se vienen a la mente, pues cada día un medio de comunicación reporta las fatales noticias, la realidad se impone y la problemática desborda cualquier situación,  medida o normativa. Claramente la violencia de género es el resultado de un entramado complejo que incluye múltiples dimensiones.

En este sentido, y en búsqueda de alguna respuesta recordé el concepto de feminización de la pobreza. Un concepto surgido en los Estados Unidos alrededor de fines de los años 70´s. Fue una investigadora, Diana Pearce que en su trabajo The feminization of poverty: Woman, work and welfare, analizaba la posición desigual en que las mujeres se encontraban ante la posibilidad de obtención de ingresos económicos, pues la medición de la tasa de pobreza en algunos lugares de estudios,  indicaba el rostro femenino de esta problemática.

Laura Rojas, columnista

Jefa de Hogar

Esta investigación tuvo consecuencias importantísimas en las agendas de debate y análisis de políticas, e impactó fuertemente en organizaciones internacionales e instituciones académicas que comenzaron a  centrar su labor en destacar el rol de la mujer como Jefa de hogar y sus condiciones materiales de vida, advierten la necesidad de fomentar la terminalidad educativa básica,  el acceso a la educación superior, la inserción laboral y en trabajar fuertemente el enfoque del empoderamiento. Se pone a disposición de la comunidad internacional objetivos y políticas de desarrollo con perspectiva de género focalizadas en disminuir las desigualdades combatiendo fundamentalmente la pobreza. Más tarde cerca de los años 90´s estudiosos de la temática señalan que el concepto “feminización de la pobreza” es un término que encuentra sus propios límites si se circunscribe sólo a aspectos materiales, plantean que también es necesario analizar aquellos aspectos subjetivos que muchas veces engendran causas que permanecen invisibles. Se propone entonces hablar de la feminización de las responsabilidades  y las obligaciones tomando las relaciones interpersonales en el ámbito privado; es decir hacia dentro del hogar.  Esto permite identificar  tipos de discriminación negativa hacia la mujer, por ejemplo, en la percepción de las labores de cuidados: se asume como parte de la naturaleza femenina el cuidado de los niños, de los adultos mayores, inclusive de su esposo. Las labores domesticas; es decir todo lo que implica la economía del cuidado es responsabilidad de la Mujer, es un mandato natural el matrimonio, el embarazo y la maternidad. Estas labores a la vez son reproductoras de las mismas desigualdades de generación en generación.

Las estadísticas nos demuestran cuan profundas son las consecuencias de esta desigualdad cultural y social históricamente situada: el 62% de los femicidios de los últimos 10 años fueron cometidos en la casa de su propia víctima compartida con su propio agresor. Más del 60% de los femicidios, fueron ejecutados por la pareja o ex pareja de la víctima.

Según estudios de las Naciones Unidas la violencia contra las mujeres no es el resultado de actos fortuitos e individuales de mala conducta, sino que está profundamente arraigado en las relaciones estructurales de desigualdad entre mujeres y hombres; donde la masculinidad tiene una posición social distinta y superior a la mujer, por lo tanto el hombre es quien en una relación asimétrica ejerce el poder. Tomando este aporte y combinándolo con lo anteriormente expuesto concluyo que las causas de las relaciones asimétricas entre hombre y mujeres, y que tiene su peor manifestación en la violencia machista, es la Feminización de las desigualdades estructurales.

AL respecto, el III Boletín de Estadísticas de Género, elaborado por el Observatorio Argentino de la Violencia contra las Mujeres, en base a la Encuesta Permanente de Hogares en el 3° trimestre del año 2018 nos indica que hay una clara masculinización del mercado de trabajo. Los datos arrojados son muy claros cuando se analiza la población económicamente activa mayor de 14 años: la Tasa de actividad es mayor en los hombres (69%) que en las mujeres (49,1%). Mientras que el empleo formal para los Hombres asciende al 64% el empleo informal (o subempleo) es mayor para la mujer (14,4%),  la tasa de desocupación es del 10,5% para la Mujer frente a un 7,8% que alcanzan los hombres.

En definitiva, todo esto pone en evidencia que si las relaciones asimétricas que ponen en desventaja a la Mujer frente al Hombre, se dan en las dimensiones Culturales, Sociales, de Representación Política, Laborales – y sin haber hecho un estudio acabado- me animo a decir que  también es notorio el tratamiento discriminatorio en algún sentido  en el ámbito deportivo y en los medios de comunicación (como en artículos que identifica la cosificación de la mujer) etc. y esto sucede tanto en el ámbito privado como en el público, y todo esto a la misma vez; entonces  claramente estamos frente a la reproducción sistemática de desigualdades estructurales, donde un grupo dominante  lucha por mantener su hegemonía. Queda a la luz que la compleja, multidimensional y multi – actoral  problemática de la violencia de género es causada por la frecuente Feminización de las desigualdades estructurales, como concepto que visibiliza aquella reproducción de acciones y omisiones que vulneran a la Mujer en su integralidad.

Igualdad de Género

Sin lugar a dudas promover la igualdad de género es fundamental para disminuir la violencia contra las mujeres, por lo que es más que necesario en primer lugar abordar las causas estructurales de la desigualdad promoviendo mecanismo articulados de construcción participativa entre Estado y Sociedad. Es equivocado y erróneo pensar que el problema de vulneración de los derechos de las Mujeres es sólo un problema de las Mujeres. Es un tema de todas y todos, y que deberán de alguna manera tratar  entre sus temáticas:

  • Romper patrones tradicionales culturales machistas,
  • Fomentar la educación igualitaria sustentado en la formación de nuevas masculinidades
  • Concientizar sobre la economía de cuidado y las corresponsabilidades paritarias,
  • Fortalecer las medidas para el empoderamiento de la mujer y su inserción en organizaciones solidarias de la comunidad  para que como sujetos activos construyan políticas públicas de equidad de género,
  • Brindar acceso Integral a la Salud y actualizar lo normativo para ello.
  • Representación y Paridad Política.
  • Diversidad de pensamientos, creencias y expresiones culturales.
  • Profundizar e impulsar el diseño y ejecución de políticas públicas de género tanto amplias como sectoriales paras las distintas situaciones de la mujer desde una visión inclusiva. Con esto me refiero a que de ninguna manera podemos limitar nuestro pensamiento a la mujer desde una sola visión, hay que pensar a la mujer y su entorno, su dinámica y su asiento territorial (campo, ciudad, comunidad originaria, situación de frontera, etc) orientando las acciones a brindar acceso a bienes y servicios para su desarrollo integral.

Todas estas temáticas  por mencionar algunas.

El Estado como entidad convocante deberá llamar en forma amplia, democrática y  plural al diálogo de organizaciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, a actores del sistema judicial, al sector privado del empresariado, etc. En este sentido cabe destacar el importante paso institucional  actual que implica en nuestro país la creación del Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad, ya que crear una unidad jurídica política con rango ministerial en el ámbito del Estado es nada más, ni nada menos que cristalizar una sentida y real demanda.

De esta forma todas y todos convocados podremos hacer eficientes las políticas actuales de prevención y abordaje de la violencia, podremos darle vigencia y efectividad a las normas; coordinando los esfuerzos públicos y privados, permitiéndonos hacer una revisión crítica y profunda de nuestro sistema social, de nuestra historia si es necesario, a fin de visualizar y visibilizar la gran problemática de la Feminización de las desigualdades estructurales.

Para finalizar y a modo de disparar distintas reflexiones quiero dejar una síntesis estadística mundial que elaboró la ONG española Agua de Coco en el año 2017 poniendo de relieve que la Feminización de las Desigualdades Estructurales no solo es un problema local, regional sino también global y que muchas veces es parte de un estilo de consumo impuesto, este último tema para otro articulo:

Cada 15 segundos, una mujer es maltratada en alguna parte del mundo.

El 70% de las mujeres asesinadas en el mundo son a manos de sus parejas.

La violencia de género es la principal causa de muerte o discapacidad de las mujeres de entre 16 y 44 años.

Unos 150 millones de niñas menores de 18 años han experimentado actos de violencia sexual y explotación.

El número de niñas que sufren abusos es entre 1,5 y 3 veces mayor que el de de niños.”. Si sos víctima de violencia de género, denunciá y llamá al 144.

(1) Lic. María Laura Rojas- Politóloga M.P 208- Coordinadora CIC Villa Krause -Municipalidad de Rawson- San Juan- Directora Desarrollo Socio – Cultural – CEDI-Centro Estudios para el Desarrollo Inclusivo-Tel 2645294492.

 

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