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Docente de la UCASAL denuncia despido “sin causa”

Docente de la UCASAL denuncia despido “sin causa”

Salta / Argentina- Un docente de la Universidad Católica de Salta (UCASAL) denuncio un despido “sin causa” por parte de la institución. Se trata del profesor José Antonio Viola


Carta completa:

Salta, 8 de marzo de 2024
Estimados colegas y amigos de la UCASAL
1. Me siento en la necesidad de hacerles saber que, el día 04/03/2024, la UCASAL (donde me desempeñaba como docente desde hace más de 20 años, en las facultades de Derecho y de Economía & Administración, en las materias de “Derecho Tributario” y “Derecho Procesal Penal”) me envió un telegrama de “despido sin causa”. Me hubiese gustado que se exprese la “causa real” del despido, no solo porque así lo impone el régimen jurídico1 de la Universidad, sino sobre todo, porque una Casa de Altos de Estudios que supuestamente promueve el “respeto de la dignidadde la persona humana”, no puede actuar –antagónicamente- a esa finalidad estatutaria (menos respecto de personas que han dedicado más de 20 años de su vida al ejercicio de la altísima función docente).
2. Por las dudas, esto tuviera algo que ver con mi actuación profesional como abogado patrocinante –“ad honorem”- de la Priora del Monasterio San Bernardo de Carmelitas Descalzas de Salta, quisiera aprovechar esta oportunidad para hacerles algunas aclaraciones, que constituyen una verdadera zaga del calvario al que son sometidas las monjas carmelitas (hasta la actualidad).
2.1. En primer lugar, me gustaría comentarles que la “denuncia por Violencia de Género” se realizó subsidiariamente. Es decir, primero se agotaron las “vías internas” dentro de la Iglesia, y cuando no hubo otra salida, recién se realizó la denuncia en sede judicial. Así, a fines del año 2021, las religiosas –en Escritura Pública- dieron testimonio unánime de los hechos y nombraron apoderados. Esta escritura fuera
guardada. En abril de 2022, no hubo más remedio que hacer la presentación judicial. Los hechos que originan la violencia se remontan a muchos años atrás. Doy dos ejemplos, de los muchos que puedo dar. En enero del año 2019, el Nuncio Apostólico en Argentina (Monseñor Kalenga Badikebele) autorizó por escrito a la Priora a violar la clausura y viajar a Buenos Aires. El nuncio las recibió y, según testigos presenciales, entre lágrimas les pidió perdón “en nombre de la Iglesia.
Segundo, la “gota que rebalso el vaso” se dió en octubre de 2020 cuando -en un velorio de una religiosa carmelita- hubo violencia física, psicológica y verbal. Por decoro, no se hizo público el video que da cuenta de ello (aportado al expediente). Con esto quiero dejar en claro que la denuncia de Violencia de Género no
tuvo jamás un sesgo anti-católico. Todo lo contrario. Las religiosas carmelitas no solo creen, sino que además “militan -con su cuerpo- el mensaje evangélico”. Su adhesión a las Apariciones de la Ssma. Virgen es coherente con esa fe: pues allí se reivindica la “presencia real” de Jesucristo en la Eucaristía. Del mismo modo, los profesionales que las asistimos no solo profesamos la fe católica, sino que además somos practicantes.
2.2. No puedo dejar de destacar, en segundo término, un detalle que paso inadvertido: por el voto de silencio, una religiosa carmelita es –si se me permite la expresión- como una “bebe por nacer”, ya que no pueden salir en los medios ni defenderse a viva voz. Por eso, las miles de calumnias y difamaciones a la que fueron (y son)
sometidas las hermanas, generan –en su interior- un daño mil veces mayor que a cualquier otro mortal.
Vinculado con lo anterior, también es importante considerar otro aspecto que solo conocen los especialistas: una mujer violentada calla siempre. Siempre. La denuncia es –en todos los casos- el último eslabón de una larguísima cadena de sufrimiento. Nada cuesta razonar que este “doble silencio” acentuó y agravó mucho más el sufrimiento; maxime cuando la denuncia fue realizada contra la persona que ellas quisieran sea como un padre.
2.3. En tercer lugar, hay otro aspecto que muy pocas personas advirtieron: las múltiples difamaciones provocaron -en el Carmelo- un total aislamiento. Antes de la denuncia, al Carmelo recurrían toda clase de personas en búsqueda de “ayuda espiritual”: los que padecen depresiones profundas, los que perdieron a un hijo, los que tienen enfermedades terminales, los que tiene dolencias psicológicas y psiquiátricas, los que tuvieron a un familiar cercano que se quitó la vida…Después las calumnias, nadie más toco la puerta, nadie más llamo. Nadie. Incluso no volvieron a visitarlas las personas que lo hacían asiduamente.
Para colmo de males, la Iglesia del Monasterio fue clausurada porque tenía el techo roto, y pese que ser un “Monumento Histórico Nacional”, las hermanas lo tuvieron que arreglar con sus propios medios económicos.
En síntesis, la multitud de calumnias cumplieron su objetivo: que –con total ingratitud- una gran parte de la sociedad salteña le diera la espalda al Monasterio San Bernardo (bastión cultural y religioso de los salteños).
Por eso, la crítica de quienes se escandalizaron por el acto del “colectivo feminista” a las puertas del Carmelo es muy injusta. Las hermanas no organizaron dicho acto, pero si se alegraron que – personas que no piensan como ellas- hayan tenido humanamente la valentía de defenderlas ante semejantes circunstancias, demostrando ante todos que el poder pierde su poder cuando la persona se mantiene fiel al bien común.
2.4. Quisiera mencionar brevemente, algunas de las difamaciones de que fueron objeto.
2.4.1. En primer lugar, días posteriores a las primeras medidas judiciales, en abril de 2022 llegó un comunicado de una dependencia del Vaticano (“Dicaterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica”) que hacia una serie de recomendaciones, pero tenía errores garrafales que “cualquier salteño de a pie” conoce perfectamente. A pesar de estar dirigido a la Priora, este comunicado fue publicado en la web del Arzobispado, en la web de la UCASAL y dio lugar a una “medida insólita”: a pesar de que existía una orden judicial perimetral, el sacerdote Loyola Pinto fue – por orden del Arzobispo Cargnello- personalmente hasta el Monasterio a “leerles en voz alta” el comunicado (tal cual consta en una Escritura Pública). A la salida del Monasterio, algunos medios de comunicación esperaban a dicho sacerdote.
Es curioso que la Iglesia de Salta haya dado tanta publicidad a este comunicado, y no haya actuado de la misma manera frente a un nuevo comunicado de la misma oficina del Vaticano. Téngase presente este detalle para lo que destacará más adelante.
2.4.2. En mayo del 2022, estando vigente la “custodia policial” ordenada judicialmente (que todavía rige), personas anónimas pegaron carteles en las puertas y paredes del Monasterio con afirmaciones agraviantes: “aborteras, enemigas de la Iglesia, feministas, etc.”
¿Puede imaginarse mayor cobardía? Es fácil agraviar gratuitamente cuando se sabe de antemano que la víctima no se va defender (ni siquiera pueden salir a la calle a sacar los carteles).
2.4.3. En tercer lugar el expediente AV 65/2022 UDEC. Este fue iniciado en sede penal por una vista instada por el Arzobispo Cargnello en el expediente de Violencia de Género. Ante la denuncia de “violencia económica”, se insinuó que las monjas eran manipuladas por el administrador de algunas propiedades y un
colaborador, que las harían pasar necesidades apremiantes. Hoy esta denuncia esta archivada, luego a una investigación exhaustiva. Las carmelitas del Monasterio San Bernardo jamás pasaron necesidades y tuvieron (y tienen) cubiertas todas sus necesidades alimenticias y médicas. Curiosidades del destino: monseñor Cargnello instó esta investigación económica, sin darse cuenta de que con ello saldría a la luz que -en el año 2001- el mismo “pidió prestado” al Monasterio San Bernardo la suma USD 9.000 que todavía no devolvió (tal como lo reconoció –expresamente- ante la propia jueza de violencia).
2.4.4. Dos religiosas carmelitas salieron del Monasterio San Bernardo a fines de diciembre de 2022 y a los pocos días solicitaron –actuando con una “absoluta falta de libertad”- el archivo de la causa de violencia. Esto muy fácil de entender si se comprende la “ascendencia absoluta” que todo Arzobispo tiene sobre la familia de
quienes abrazan la vida religiosa. En este caso, ambas religiosas hayan salieron del Convento por el accionar de sus “hermanas biológicas”. Sandra Díaz, hermana biológica de una religiosa, radicó una denuncia por
supuesta “privación ilegítima de la libertad” (hoy archivada) contra la Priora del Monasterio, luego de haber concurrido al juzgado de Violencia con el Dr. Eduardo Romani (abogado particular de Cargnello). Ello originó el expediente penal A.V.6269/2022, en el que llegó a ordenarse un allanamiento al Monasterio San Bernardo (que Romaní -abogado de Cargnello- divulgó por medios periodísticos, pese a no ser parte en el expediente y tratarse de actuaciones reservadas). Providencialmente, en esos mismos momentos la Sra. Jueza de Violencia, se encontraba dentro Monasterio verificando personalmente la situación de las religiosas; obviamente sin que existiese privación de la libertad alguna. En el mismo sentido, también una hermana biológica de otra “religiosa carmelita” fue también la artífice de otra salida sui generis. Esta “religiosa carmelita” concurrió al hospital Materno Infantil a hacerse quimioterapia y ahí quedó internada. La priora quiso visitarla, pero en el hospital se lo impidieron, a punto que tuvo que labrar un acta por Escribano. Ya entrada la noche, la religiosa se dio un “alta voluntaria” y se retiró con sus dos hermanas biológicas (una religiosa). Como la Priora “desconocía el paradero”, efectuó una denuncia, en virtud de la cual la policía le informó que estaba con sus familiares. Una curiosidad que surge del parte policial: la internación la decidieron los médicos Escudero y Ojeda, mientras que la autorización para el alta de internación la realizó el Dr. Arias (que era médico del Monasterio, pero que por decisión de la Comunidad dejo de serlo, ya que se oponía a que se realice la denuncia de Violencia de Género). ¿Cuál es la prueba entonces de que las religiosas y sus familias actuaron bajo presión? Para muestra basta un botón: ambas religiosas se presentaron en el expediente de Violencia con el patrocinio letrado de la Dra. Lopez Peralta. Sin embargo, por causalidad (“el diablo pone la tapa, pero no la olla”), abrimos el expediente electrónico y vimos que los escritos de esta religiosa fueron realizados por el Dr. Eduardo Romani (como puede comprobarse–todavía hoy- si se abren dichos escritos en Google Chrome y se linkea en “propiedades del documento”). Todo está en una Escritura Pública. Si alguna duda pudiera existir, luego nos enteramos que -antes de que las religiosas salieran del Monasterio con fecha 21/12/2023- Cargnello firmó el Decreto Arzobispal n° 63/2023 de fecha 12/12/2023 autorizando la salida de las dos religiosas.
2.4.5. En enero del 2023, el padre Oscar Ossola –en carácter de vocero del Arzobispado- dio una entrevista en el canal católico de YouTube “Que no te la cuenten”. Allí afirmó –entre otras calumnias- que el Cerro de la Virgen es un negocio inmobiliario y hay turismo religioso (afirmación esta última por demás curiosa…
pues, como es de público y notorio, dicho sacerdote acompaña contingentes de personas de viaje a Europa). También expresó que “…la superiora no le permitía salir del convento. Increíble” (sic). Hoy ese video está editado. Previa Carta Documento (porque el responsable de dicho canal no nos contestaba por vía email), nos dieron “Derecho a Réplica”, donde participé con otro abogado y dos sacerdotes (https://www.youtube.com/watch?v=yMyIsMxb0iQ)
2.5. Por último, hemos tomado conocimiento de que el “Dicaterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica”, en Protocolo n°86352/19, ha emitido un Decreto fechado el 22/09/2023, adoptando prevenciones para proteger a las religiosas. Por una elemental cuestión de Justicia y Equidad (y asimismo también en cumplimiento de las disposiciones canónicas pertinentes), el Arzobispado de Salta debiera dar a conocer esta decisión “en los mismos términos” que se dio a conocer el comunicado en abril de 2022. Es decir, dicho decreto debería ser –como mínimo- publicado en la web del Arzobispado, en la web de la UCASAL y encomendarse al señor Loyola Pinto que… lo “lea en voz alta” …en medios masivos de comunicación.
2.6. A modo de cierre, menciono que el proceso de Violencia de Género se apresta a resolverse. Ya la OVIF ha dado su informe donde concluyo que: “De la intervención realizada se infiere que se trata de un caso de violencia de género en el ámbito institucional, que se habría manifestado a través de agresiones físicas, violencia económica y fundamentalmente maltrato psicológico sistemático sobre las mujeres denunciantes, por parte del Sr. Mario Cargnello” (sic). Incluso, recientemente la Fiscal actuante dictaminó requiriendo que a todos
los denunciados (Cargnello, De Elizalde, Loyola Pinto y Lucio Ajaya) se les imponga la obligación de realizar el ‘curso de la ley Micaela’” (sic).
3. En cuanto a mi despido (que sigue al del Profesor “Juan Casabella”, defensor contra el arzobispo Cargnello de los sacerdotes Aguilera y Talló Figueroa, y patrocinante de la Priora del Monasterio San Bernardo en una querella), debo señalar que dicha medida no me sorprende en absoluto, pero no puedo dejar de reconocer que me causa dolor, pues me significa dejar de transitar los lugares que he frecuentado desde hace ya 21 años.
Aunque no me dieron explicaciones, si la verdadera causa fue haber patrocinado a la Priora del Monasterio San Bernardo de Carmelitas Descalzas, este despido sería el mayor halago profesional que he recibido, pues es la causa judicial más justa de todas las que defendí en más de 25 años de profesión.
4. Me voy con la frente en alto y la conciencia tranquila. A pesar de los errores que pude haber cometido, como docente di todo, no me guarde nada. Quienes fueron mis alumnos son testigos de mis palabras.
5. Por último, quiero agradecer a todos los que, de distintas maneras, me acompañaron tantos años en la “noble tarea” de la docencia universitaria. A los empleados administrativos (que hacen de soporte indispensable para nuestra actividad) y a todos los colegas docentes (por la camaradería y la
disposición permanente al diálogo crítico). Especialmente, quiero agradecer: a los distintos compañeros de cátedra que tuve a lo largo de estos más de 20 años (de quienes no solo aprendí derecho, sino
que me honraron con su amistad y consejos: humanos y jurídicos), al Dr. Víctor Rene Martínez (que en paz descanse, por quien ingrese a la actividad docente y a quien debo gran parte de mi formación jurídica y docente); y sobre todo, a mi esposa Mariana (por su apoyo indispensable e insustituible, sin el cual no hubiera
logrado nada en mi vida docente y profesional)
Cordialmente y hasta siempre.  Doctor. José Antonio Viola- Abogado

editor

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