Salta - Argentina: martes 23 de julio 2024 08:46 hs.

Dengue: La disyuntiva del Estado: apuntar con ojos cerrados, o hacerlo con mira telescópica.

Dengue: La disyuntiva del Estado: apuntar con ojos cerrados, o hacerlo con mira telescópica.

Salta / Argentina ( Por Pastor Rubén Torres (1) Afirmo que el Ministerio de Salud, conoce como combatir la propagación del dengue, no obstante, fracasa en su implementación. Deduzco los aspectos centrales, que habría considerado:

  • El mosquito aedes aegypti cuando nace, no tiene en sí al virus.
  • El aedes aegypti infectado, a su vez, no transmite el virus del dengue a su descendencia, es decir, ésta nace “sana”.
  • La transmisión no se da de persona a persona, ni a través del contacto con objetos de una persona infectada, o de la leche materna.
  • La transmisión del virus, sólo ocurre a través de la picadura del mosquito infectado a personas sanas.
  • Luego, el mosquito “sano”, se infectan cuando pica a persona que tiene el dengue.

Así, surge que el mosquito “sano” es del todo inofensivo. El paso crucial será evitar que el mosquito se infecte, este es el eslabón principal para evitar la propagación del dengue. Por las apariencias, el Ministerio de Salud de la Nación, identificó el talón de Aquiles de la propagación. En un documento titulado: ”Enfermedades infecciosas – Dengue – Diagnóstico del Dengue”, entre las pags. 16 y 17 expresa textualmente: “Se debe proteger al paciente de la picadura de mosquito, mientras se encuentre febril, para evitar la transmisión viral”, y luego reitera el concepto a pág. 21. Este documento, sin embargo, es sólo para los médicos. Su enorme déficit, es que no tiene llegada a la población, y eso es grave, porque queda inerme.

Lo que, si llega a la comunidad, con gran cantidad de mensajes en los medios de difusión, es lo que dice en https://www.argentina.gob.ar/salud/glosario/dengue (sitio del Gobierno de Argentina) sobre otro medio preventivo: “Disminuir las poblaciones del mosquito aedes aegypti es la forma más eficaz para cortar el ciclo de transmisión del dengue. En este sentido, la medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos, es decir, de todos los recipientes u objetos que puedan acumular agua…”.

Aparecen como objetivo 1°) proteger al paciente de la picadura de mosquito y 2°) atacar los criaderos. La primera es la esencial, la otra, es complementaria, e imprescindible, para terminar con el dengue, como podrá apreciarse en esta nota.

 Estrategias contra la propagación

Ocurre que la autoridad sanitaria, dice para sus propias filas: proteger al paciente de la picadura de mosquito; y para la población en general: el descacharrado y la desinfección. En mi punto de vista, esta formulación, pese a ser correcta, es del todo insuficiente por genérica, y lo demuestran categóricamente, las cifras exponenciales de su propagación ocurrida en los últimos 30 años, particularmente en esta década.

Hay otro elemento esencial a considerar, para evitar la propagación: la persona infectada con dengue puede infectar al mosquito, desde 2 días antes de la aparición de los síntomas, y hasta 5 días después de que comiencen, implica que la protección al paciente de la picadura de mosquito debería durar por lo menos cinco días, desde que aparecen los síntomas, a partir de entonces, el virus disminuye su carga.

Acá asoma, la dificultad más grave, en este eslabón. Durante los dos primeros días, antes que aparezcan los síntomas, hay una ventana de contagio, que no se puede sortear, porque la persona hasta ese momento no tiene manera de saber su enfermedad, por lo que no puede adoptar ninguna medida específica. Esto significa, que, aun aislándola en los cinco días posteriores a la aparición de los síntomas, quedan sin protección de las nuevas picaduras, los dos primeros días desde la infección. Graficando en números lo anterior, significa, que la persona correctamente aislada, por cinco días, elimina la posibilidad de infectar mosquitos en un 71,42 %. Pero persiste la posibilidad de contagiar mosquitos por la ventana de dos días, antes citadas, que es el restante 28,57 %. En la pura teoría, puede detenerse la propagación del dengue, si la protección al paciente de la picadura de mosquito” recomendada en forma abstracta, fuera de un modo concreto. Porque, para el paciente puede implicar, varias conductas:

  • Que se aísle de los demás. Esto es inútil, el dengue no se trasmite de persona a persona. Además, aun encerrado en una habitación, no es ningún avance, desde que, cualquiera sabe que encerrado en una habitación los mosquitos, como los zancudos se cansan de picarnos, análogamente, sucede con el aedes aegypti. Por lo tanto, la fórmula “proteger” en general, no sirve, para detener la epidemia.
  • Que use repelentes. No es fiable, instruir al paciente, para que, durante cinco días posteriores a su contagio, cada cuatro o seis horas se aplique repelente. ¿Qué humano tiene esa disciplina? Quien confíe en este método, está perdido. ¿El Ministerio de Salud, instruye en este sentido? Si confió, perdió. Ahí estaría el resultado. Hasta el enfermo más complicado por los dolores y molestias, puede olvidarse, además en algunos días, ni siquiera tendrá fuerza para aplicarse el repelente.
  • La única fórmula contundente y eficiente, es que use tela mosquitera en la puerta y ventanas, o bien se aísle en su cama con un tul, que impida la picadura, durante cinco días desde la aparición de los síntomas. Con esta protección, que seguramente se aplicaría en los hospitales, se obtiene protección efectiva del 100 %, sin necesidad de ninguna otra conducta complementaria. Esto es lo que le debieran recomendar a los enfermos, que despachan a sus domicilios, para parar la propagación. PARECIERA que no le dan esas instrucciones.

La otra medida de prevención que el Ministerio de Salud, recomienda ampliamente en los medios, es combatir los criaderos mediante descacharrados y desinfección. Esta medida, tiene el enorme déficit, de ser recomendada de forma no localizada, lo que la inutiliza en gran medida.

Otra cosa sería, dado a que el mosquito aedes aegypti  tiene un corto radio de acción (no supera los 100 metros), que la acción de descacharrado y desinfección se practique en la zona que el enfermo declare como sospechosa de haberse contagiado. Será como pescar con red y no con caña. A tal fin, en cada poblado o gran ciudad, debe haber brigadas prontas a acudir a esa zona de sospecha. Para decirlo vulgarmente: la fuente de infección está en las narices del enfermo. Por la información que llega al conocimiento de la población, esta tarea se realiza a ciegas. Se aconseja que se haga en todas partes. Recomendarla a la población como medida higiénica y preventiva en general, está bien, pero que el Estado, con relación al dengue lo haga a ciegas, repartiendo trompadas a cualquier dirección, es grotesco e inútil.

Haciendo el descacharrado y la desinfección en 100 metros a la redonda, del lugar que indique el enfermo como posible fuente de contagio, es mucho más eficaz. Es la diferencia entre apuntar con los ojos cerrados, o hacerlo con el auxilio de la mira telescópica. Pero pareciera ser que esto tan elemental, el Estado no lo entiende.

Conclusión

Cuando el mosquito aedes aegyptis con virus pica a una persona la infecta, pero el ciclo de transmisión puede interrumpirse en una gran proporción, en esta etapa, si a la persona enferma se la aísla con una tela mosquitera, o se la ingresa en una sala con puertas y ventanas con telas mosquiteras. De este modo, el mosquito sin virus, sigue sin virus, y se detiene la propagación. Lográndolo se neutraliza la “fábrica de dengue”. Perseguirlo luego es más difícil, pero es infinitamente más efectivo, si se practicara en la zona que el enfermo denuncia.

El uso de tul, tela mosquitera, neutraliza en un 71,42 %, la posibilidad de propagación. El descacharrado y la desinfección en su zona, sirve para evitar la propagación resultante de la ventana de contagio antes denunciada, representativa del 28,57 % restante.

Con esta acción coordinada, si hay chances de cortar la propagación. Los resultados a la vista, muestran que el Estado no hizo su tarea, o lo hizo muy mal. Habría sido más fácil cuando el fenómeno estaba localizado en Salta y Jujuy, hace veinte años, donde las ciudades son más bien chatas, la desinfección y el descacharrado focalizado es simple; y no tiene la complejidad cuando el dengue coloniza las grandes metrópolis, con cantidad de departamentos unos arriba de otros, en que 100 metros a la redonda implica un colosal esfuerzo.

En este cuadro de situación adverso, pierde la población. Sólo ganan los fabricantes de repelentes y desinfectantes.

Todo lo dicho con relación al dengue, es válido para la chikungunya, en este caso los mosquitos responsables son principalmente aedes aegypti y aedes albopictus. Al enfermo con chikungunya, hay que aplicarle el mismo aislamiento, y se logrará combatir su transmisión, para terminar la epidemia en menos tiempo.

(1) Abogado, ex juez  de trabajo, contacto: Wpp: 3875616786 E-mail:pastorrubentorres@gmail.com

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