Salta - Argentina: jueves 18 de julio 2024 10:55 hs.

Anabell Lucero: Cómo la meditación me ayudó a bajar la ansiedad.

Anabell Lucero: Cómo la meditación me ayudó a bajar la ansiedad.

Salta/Argentina (Por Anabell Lucero (1).- ¿No les pasa que, a veces, sienten que no pueden dejar de pensar? Es decir, aquello que se conoce como overthinking en inglés y que no es más que una voz —una voz que sentimos ajena a nosotros mismos— que no para de hablar, de enfrascarse en asuntos perdidos del pasado o en situaciones venideras que, quizás, nunca se concreten. Pues, bien esos pensamientos recurrentes, que, en su mayoría, son negativos y de autosabotaje son síntomas de una persona con problemas de ansiedad. Puedo decirles que yo soy una de esas personas, ya que llevo años tratando de lidiar con algo que hasta me atrevería a decirles que ya es parte de mi personalidad: la ansiedad. Por otro lado, también les puedo asegurar que, con la práctica de la meditación, pude reducir bastante esa catarata de pensamientos disfuncionales que no me dejaban sentirme en paz.

En primer lugar, la ansiedad es una reacción psicofisiológica normal que nos prepara y nos pone en estado de alerta para hacer algo importante. Es similar al concepto de estrés: una respuesta primitiva del ser humano que le permite reaccionar ante una situación de riesgo. En segundo lugar, de acuerdo con la definición de overthinking del diccionario de Cambridge, sobrepensar significa pensar demasiado de una manera que no resulta útil, es decir, que no nos lleva a crear nada fructífero o productivo. Ahora bien, los ansiosos sabemos, por experiencia, cómo se relacionan la ansiedad con los pensamientos rumiantes o el overthinking. Al pensar demasiado sobre una situación, una decisión o algo que dijimos en el pasado, creamos un diálogo en nuestra cabeza con esta voz, que ya mencioné al principio, que nos dice todo el tiempo: —si hubieras hecho, dicho o reaccionado de otra forma, ahora todo sería diferente o estarías mejor. ¿Se dan cuenta de que es el ego a través de nuestra mente quien nos tortura diciéndonos estas cosas? Entonces, la ansiedad es una consecuencia, casi lógica, de este tipo de pensamientos.

Según Eckhart Tolle, la ansiedad tiene su origen en pensamientos de miedo, fearful thoughts en inglés, que generan una reacción en el cuerpo, es decir, una emoción, una de las respuestas más antiguas del ser humano: el miedo. Esta se siente, inmediatamente, en el estómago, debido a que es el centro energético —es el tercer chakra que se llama plexo solar—donde se sienten las emociones. Esta relación entre pensamiento y emoción, ambos de miedo, da origen a un círculo vicioso que se retroalimenta todo el tiempo y nos hace sentir ansiosos, confundidos y hasta desesperados. Dicho de otro modo, ¿Cómo se siente la ansiedad? Soy la primera en levantar la mano ante los síntomas que voy a mencionar: palpitaciones, insomnio, falta de aire —debido a que respiramos de manera acelerada—, pesadillas, pensamientos catastróficos, incertidumbre, sensación de no poder avanzar en la vida, vivir apurada y querer que todo pase ya, rápidamente, entre otros.

Por lo tanto, ¿Cómo rompemos este círculo vicioso? Lo primero que debemos hacer, según Tolle, para frenar esa sensación de miedo constante sobre algo que no es real, ya que solo se generó en nuestra mente, es remplazar esos pensamientos de miedo, no con pensamientos positivos y lindos —nuestro cuerpo no lo va tomar así porque siente miedo y solo nos sentiríamos más confundidos aún—, sino con consciencia del momento presente. Jamás los invitaría a que disfruten de la ansiedad, pero sí que respiren lentamente e identifiquen cuál es ese pensamiento que está torturándolos y, quizás, lleva años haciéndolo y creando, así, una interpretación totalmente errónea de su realidad. Una vez que sé lo que me pasa, lo que estoy pensando y tengo bien en claro que ese pensamiento es inútil y disfuncional, trabajo en soltarlo, pero para soltar una emoción la tengo que vivir, sentir y experimentar, que la mayoría de las veces, implica sentir el dolor que causa esa emoción y hasta llorarlo. Luego, tendré la fuerza y la tranquilidad suficiente para dejar ese miedo irracional. Sin embargo, Eckhart Tolle explica que la emoción que sentimos en el cuerpo va a continuar allí, porque para lograr generar pensamientos positivos, es decir, de amor y armonía —serían aquellos pensamientos opuestos a los de miedo—es necesario transitar un proceso largo mediante el cual se trabaja sobre nuestra mente y, por ende, sobre el cuerpo.

En mi caso, trabajar sobre mi mente y mi cuerpo significó años de meditaciones diarias mediante las cuales logré conectarme con mi esencia, aquella que todos tenemos al alcance del autoconocimiento, es decir, un viaje hacia nuestro interior —tema que trato en mi artículo anterior—. Personalmente, creo que todos deberíamos conectarnos con nuestra alma, porque creo que somos almas viviendo una experiencia humana en este planeta, pero también entiendo que hay personas que creen que estamos aquí solos en este inhóspito lugar llamado tierra. De la manera que sea y no importa en qué crean, siempre les recomiendo creer en ustedes mismos. Al fin y al cabo, todo se reduce a la confianza que tenemos en nosotros mismos, que equivaldría a conectarnos con nuestra esencia. Como les decía, la meditación me ayudó a reducir mis pensamientos sobre el pasado y el futuro. A veces, siento que son como un péndulo que va y viene y cuesta mucho lograr que se quede quieto en este momento presente. Por esta razón es que trato de meditar casi todos los días para poder volver a mi y, así, frenar mis pensamientos de miedo. De hecho, según Lou Ann Cettina (2019), una enfermera certificada en Meditación Clínica de Nueva York, la investigación ha demostrado que la meditación puede reducir los síntomas de la ansiedad tan bien o mejor que las benzodiacepinas, un medicamento que se suele recetar para la ansiedad. (pp 32-35). Se descubrió que la meditación sigue la misma ruta cerebral que dicho medicamento. Así, se puede decir que cualquier práctica de meditación nos ayuda a bajar nuestra frecuencia cardíaca que nos lleva a respirar más lentamente, y contribuye a sentirnos relajados y en calma, aunque sea solo por ese momento. Con tiempo y paciencia, se disiparán casi por completo los pensamientos rumiantes que generan un sentimiento de ansiedad que no podemos controlar. Suena irónico ya que al meditar también aprendemos a soltar el control, fluir y cultivar la fe, es decir, la confianza en uno mismo. En realidad, no debemos controlar esos pensamientos, sino crear nuevos que nos lleve a un estado relativamente permanente de armonía y bienestar con nosotros mismos. En conclusión, por un lado, emociones como la ansiedad y el miedo siempre nos van a acompañar, debido a que son reacciones innatas de la mente y el cuerpo. Por otro lado, sobrepensar todas las situaciones que vivimos o todo lo que decimos no parece del todo malo. Pienso que no deberíamos considerar nuestra mente como un monstruo que nos tortura o nuestra peor enemiga que nos dice todo el tiempo que todo lo hacemos mal y, por ende, nos va ir mal en la vida. De hecho, esa voz que parece estar en nuestra contra se relaciona con nuestra capacidad de cultivar amor propio y de autopercepción. En otras palabas, debemos comenzar a vernos y a hablarnos con amor y compasión para que, con el tiempo, esa voz se convierta en nuestra amiga y se disminuyan los síntomas de ansiedad. Por último, debo decirles que, hoy, puedo vivir sabiendo que soy una persona que piensa demasiado las cosas, ya que elijo verme a mi misma como alguien que tiene una mente brillante, una aliada para alcanzar todos mis objetivos, una máquina maravillosa que no para de pensar y crear a través de la reflexión y la utilizo para mi mejor bien que es mi paz.

(1) Traductora pública de inglés/Columnista de LaColumnaNOA/Contacto: +549387-4412530.

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