Alicia Romero: El Poder Papal en la construcción de edificios de la colonia.

Alicia Romero, artista visual e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, aborda en esta columna, que el diseño de arquitectura en la colonización de España, en el siglo 15, obedeció a cánones de la metrópoli y, a la vez, destaca el poder papal en el diseño de las ciudades pues la mayoría de las construcciones se destinaron a las actividades religiosas, de enseñanza y de las artes y luego a construcciones civiles y militares.

El poder papal en la colonización española también intervino en la arquitectura.

Alicia Romero, columnista.

La Plata- Argentina (Por Alicia Romero(1).- La colonización fue un proceso por el cual se buscó transferir la cultura española al Nuevo Mundo. A partir de la llegada de los colonos se construyeron ciudades con fortificaciones, denominados “Fuertes” generalmente circundados por corrientes de agua para mejor protección. La creciente expansión colonialista fue estableciendo trazas de ciudades similares a las que se habían empezado a diseñar en la península ibérica. Adaptándolas según las características del suelo, la importancia económica, estratégica o militar, cuyos trazados variaban entre cuadrados, rectangulares y circulares. Muchos de los edificios coloniales se construían sobre la destrucción o restos de construcciones indianas. Así fueron crearon ciudades centrales y periféricas, pero para el colonizador, éstas se diferenciaban en “ciudades centrales de españoles y criollos” y “ciudades indianas y periféricas”. La mayoría partían de una plaza central con edificios principales (de gobierno, administrativo, religioso, etc.) alrededor de la cual se continuaba el resto del “ejido”, según la importancia social del colono. Al ser ciudades de la colonia no producían grandes desarrollos, porque dependían social, política, económica y culturalmente de la península. Para el siglo XV, la arquitectura en España pasaba por un estadio renacentista (renacer del oscuro período medieval) y era de los países europeos, el más influenciado en el estilo. Sin embargo a las colonias las noticias llegaban tarde, por eso hay una mayor influencia de los estilos manierista y  barroco –especialmente en las ciudades centrales- construcciones con excesivas cargas de material (ornamentaciones) y expresivas. Lo mismo sucedía con los artefactos artísticos -revestimientos y laminados de oro que las hacían particulares. Si bien los maestros o arquitectos que arribaban a las colonias traían consigo los proyectos, debían adaptarlos al tipo de materiales con los que se encontraban, lo que representaba cambios en los procesos y resultados de las obras civiles y artísticas.  Por ese motivo se construyeron edificios semejantes a los de la metrópoli, pero no iguales. Estas adversidades se vieron traducidas en aspectos significativos de las ciudades porque  produjeron la creación de un estilo propio, sincrético o mestizo. Tal era el poder papal en las colonias que en las ciudades se podían observar mayoría de construcciones dedicadas a las actividades religiosas, de enseñanza y de las artes,  que a construcciones civiles y militares. Esto quedó reflejado en los modelos de edificios. Las artes en general y la construcción se constituyeron como elementos de persuasión porque la colonización implicaba, suprimir las creencias indígenas y sus modelos de organización. Las formas y los ambientes, tanto de la arquitectura como de los artefactos de arte, tenían la finalidad de producir en  los fieles, emociones y sentimientos profundos como el éxtasis, la contemplación o el temor, a fin de despertar la devoción religiosa a través de la cual se ejercía la dominación. Los obispos como verdaderos representantes del Papa  tenían poder de gobierno. La imposición de la fé católica no resultó para los conquistadores, un proceso cordial y apacible. Las comunidades indianas más alejadas o periféricas,  que resistieron pudieron mantener o rescatar sus culturas ancestrales.  Para muchos frailes y monjes,  América representaba “el Paraíso en la Tierra” como quedo asentado en varias de sus crónicas. Por ser el lugar donde podían llevar a cabo la construcción de “la polis ideal”. La arquitectura y las artes coloniales hispanoamericanas fueron “expresiones periféricas del arte español y parte esencial del sistema colonial”. Salta como región que formó parte del Virreinato del Alto Perú y del Río de La Plata no es ajena a este proceso colonial. “Instalar la cultura del vencedor conlleva suprimir la cultura del vencido” G. M. Foster -1960-en Culture and Conquest o “Cultura de la conquista”.  

Ciudades de las colonias iberoamericanas.A lgunas versiones extraídas del texto de Jorge Lujan Muñoz “Reflexiones sobre el concepto del arte colonial aplicado a Hispanoamérica”-1998 Universidad de San Carlos. Guatemala                                                      

(1) Artista visual e investigadora- Facultad de Artes-Universidad Nacional de La Plata- Contacto: +549221-618031- E-mail: megateriopolis@gmail.com

 

 

 

 

 

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