Salta-Argentina.- Eduardo “Romita” Figueroa, miembro de la comisión directiva del Sindicato de Camioneros de la Provincia de Buenos Aires, estuvo presente en el Plenario de la CGT Salta  y fue uno de los “peones” de la convocatoria que aprobó por unanimidad los 12 puntos provinciales y los 21 puntos nacionales. Se lo recuerda a “Romita” por su participación como delegado de la Fábrica Ford de Garin, en 1976.  (leer nota por separado). Al término de la asamblea,  LaColumnaNoa.Com conversó brevemente con el dirigente que aclaró que hace 18 años no venía a Salta.

-¿Cuáles son tus conclusiones de este plenario realizado en la CGT Salta?

– Quiero destacar el entusiasmo de los compañeros, porque han participado más de  90 compañeros. La alegría que me llevo a Buenos Aires, es que están bien levantadas las banderas y que el pueblo tiene necesidades.

– Todos coinciden que este modelo neoliberal va en contra de la clases trabajadora.

-Nosotros lo sufrimos día a día. El dirigente que levanta la voz contra el gobierno nacional, recibe el carpetazo o la persecución.

-Esta política de persecución, que en algunos se puede comprobar y en otros es incierto, busca la división y la atomización del movimiento obrero.

-Ese es el objetivo para imponer sus leyes en contra de los intereses de la clase trabajadora. El pueblo está viendo y está despertando. Por eso esta masiva concurrencia y nos da un envión tremendo. Por otra parte, te cuento que hoy (29 de marzo), se cumplen 18 años que no venia a Salta. Hoy, vine para acompañar a Jorge (Guaymás).

“ROMITA”: SOBREVIVIENTE DE LA TOMA DE LA FORD

A continuación, el testimonio de aquel delegado de la Ford, que tomó la planta en forma pacífica en defensa de los puestos de trabajo y que luego fue despedido y procesado y finalmente absuelto. “Yo trabajaba en la sección de tapicería y era compañero de Néstor Correa y Pedrito Troiani y Néstor Conti. En ese momento, defendíamos al gobierno de la compañera Isabel de Perón, porque entendíamos qué se venía con el golpe de Estado. Nosotros convivimos con los militares dentro de la planta que muy poca gente sabe. Se paraban y te decían vení acompañame y te embolsaban y te llevaban. Se llevaron compañeros que nunca más volvieron. Los directivos que colaboraron el aleman Muller, vicepresidente de Ford y el gato Lecker. Era gente extranjera. Los recuerdo muy bien. Habría que decir, que pasaba antes del golpe. Metían gente infiltraba en las filas de los trabajadores con una retórica impresionante. Yo estuve en la Ford hasta el año 1985 que  fui despedido después de una toma de la planta durante 19 días con 10.000 compañeros. Fui despedido y procesado por 12 años. No fue fácil pelear con la gente del imperio. Yo era consciente. Nos organizamos a las escondidas para recuperar la democracia (sabíamos que en algún momento en este país tenía que surgir esta crisis institucional), y teníamos que estar preparados para armar los cuerpos de delegados y volver a instalar los convenios colectivos de trabajo, la ley 14.250 de ley de paritarias y las obras sociales que estaban intervenidas. Fue todo un proceso de lucha muy duro. Nos organizamos en los rincones de la fábrica. Nos allanaban y entraban de golpe y nos pegaban en el piso o en los comedores. Los militares tenían la libertad absoluta.  Pero eso no nos amedrentó, porque bien vino la democracia, yo fui electo delegado de mi sección. De 400 compañeros, yo saqué 396 votos, en la planta de montaje fui electo delegado general 9500 y en la general salí segundo. Dentro de los 170 delegados de la planta, yo era el numero 2. Conocía compañeros que después desaparecieron y otros fallecieron. Los que tenemos que contar en Gral. Rodríguez  con ex compañeros puedo mirar a la cara. Este capital que yo tengo no me lo puede quitar nadie. En un determinado momento, la planta quería echar a 1800 compañeros. Nosotros asumimos el compromiso de defender la fuente de trabajo en paz. Fue votado en asamblea y con el mandato de la asamblea tomamos la fábrica. Vinieron los despidos y nos pusimos firmes. Intervenino un sector de la iglesia para destrabar el conflicto. Había una mesa de dinero muy grande. Me acuerdo que fui el primero en salir de la curia de San Isidro, donde nos reunimos con moseñor Casareto. Cuando salgo de la curia, respondía al periodista Hernando Colombo: la gente me eligió para que los defendiera y no para que los entregara. El conflicto continua. De esta manera, rompimos esta patraña armada por la Iglesia y por sectores de empresarios y un sector del sindicalismo que encabezaba casualmente el padre del actual ministro Jorge Triaca. Después paso lo que pasó. El desalojo de Ford fue tremendo. Menos mal que yo tuve la lucidez de ganar la última asamblea y le dije respetemos el espíritu de la toma: defender la fuente de trabajo en paz. Estaba tomada la Panamericana desde 202 hasta Escobar. Había 400 enfermeros en Hospital Churruca. Los bomberos de la Boca estaban apostados en los palos de luz. Entraban los antisubversivos por los techos. Aparte el andamiaje periodístico con Bernardo Neustadt quien afirmaba que en la planta Ford había armamento soviético. Entonces, se fue creando un clima que la sociedad pedía que esto termine y muchos aplaudían cuando nos desalojaron y no sabían el trasfondo del conflicto. No le deseo a nadie convivir con los militares. Pertenecían al Batallón 601 y luego se sumó la prefectura. A todos los muchachos jóvenes les digo que la mejor academía o facultad fue la Ford. Yo tuve la “mala suerte” de vivir en Escobar y lo tenía de comisario a Patti quien colaboraba con la dictadura militar. Acá, estamos y la podemos contar. No sé si somos un ejemplo, pero le digo a los jóvenes que tengan cuidado con esto o aquello.

ACTITUD DEL GOBIERNO NACIONAL

Vos te das cuenta en la metodología, encarcelar a los dirigentes sindicales. Aquel que abre la boca, le tira un carpetazo. Quieren enmudecer al movimiento obrero. Para mi es terrorismo de Estado. Lo que me duele es la actitud de Patricia Bulrich (actual ministro de Seguridad, que en ese momento nos apoyó en la toma de la Ford). Un compañero que nos ayudó muchísimo fue Herminio Iglesias. En Tigre fue elegido delegado de la madera. Un vecino, el camionero, me dijo veni de acompañante. Recuerdo que íbamos a Salta, en una caminera me bajan del camión, porque no podía salir a 60 km de mi casa y me extraditan y Saúl Ubaldini, me lleva a la CGT y me quedo a vivir 14 días. Ahí, lo conocí a Hugo Moyano, quien venía de Mar del Plata. Como dormía allí, Moyano venía y hablábamos. Quien es el pibe, le pregunta Moyano. Saúl le contesta: “El pibe de la Ford”. Yo tengo un compañero el Tano Di Caprio, senador por Mar del Plata, secretario adjunto de SMATA, quien por defender a nosotros Rodríguez lo limpió. Saúl me consigue un recurso de habeas corpus. En 1987, me dice Moyano, voy a ganar las elecciones en Camioneros. Un hombre de Tigre me decía: Vos quedate tranquilo que yo soy peronista y  de un camión mio nadie te va a bajar. Cuando viene las elecciones, hubo tres compañeros, de Garín que acompañaban a Hugo: Mario Guel, Roberto Nieto y el fallecido Osvaldo Sepulveda. Vamos a la Federación, te vamos a formar como inspector y te vamos a enviar al norte, porque no tenemos para cubrir la zafra. Cuando vuelvo, me dice Romita, tengo mala noticia, quisimos pagarte el sueldo y me rebotó. Quedate tranquilo, porque te vamos a dar un viático. Vos vas a seguir acá. El 17 de noviembre de 1997 recibo la absolución. Salí libre y además Ford me tiene que reincorporar, según el fallo judicial. Pero en Camioneros ahora me sacas con la pata para adelante. Ese momento estaba el Dr. Recalde quien me dice: “Esta es una reliquia para el movimiento obrero. Saliste absuelto”.  Ahí, Hugo lo llama a un secretario administrativo, rentamelo a Romita. Ese gesto quedó grabado a fuego y todo mi comportamiento en la organización se basa en la lealtad que yo le debo al compañero Hugo Moyano y Pablo de por vida, porque uno de los compañeros Eduardo Díaz, de José C. Paz, cuando leyó la resolución de libertad en la puerta de su casa, murió de infarto. La  mayoría de los compañeros ya no están, porque fue muy duro: la persecución y el hostigamiento. Lo de Camioneros para mí donde él me indique que tengo que ir trabajar lo hago de la mejor manera y demostrándole que un buen soldado se ve en todos los frentes, más allá de los títulos que tenga cada uno. Este buen romance con Camioneros ya es irreversible. Lo que se portó la gente de Camioneros en todo el país cuando fui inspector. Ahora, estoy en el camping de Camioneros de Gral Rodríguez. Dependo de la Secretaría de Turismo del compañero Hugo Pistone. Siempre lo que haga por Hugo o por el gremio es poco. Un día, Hugo me llama a su oficina y me dice: Romita, Camioneros es una banda, cada uno tiene una responsabilidad: en mayor o menor medida. Pero el que maneja la banda soy yo. Vos no lo des bola a nadie. Eso me quedo grabado a fuego. Pero nunca hago abuso de esa confianza. Yo soy un laburante que a la hora que me indique pongo los tributos donde tengo que poner. Con Pablo me tocó trabajar en cuenta corriente”.

Jorge Guaymás, Gustavo Vera, Asistente de Vera y Eduardo “Romita” Figueroa en Salta.
Ernesto Ojeda (ATRES), Gustavo Vera (Alameda), Jorge Guaymás y Eduardo “Romita” Figueroa (Camioneros) en plenario de CGT el 29-03-18.

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